jueves, 11 de diciembre de 2008






DIFICULTADES DEL GOBIERNO DE SALVADOR ALLENDE

Durante el periodo de gobierno de Salvador Allende (1970-1973), se caracterizó por tener un sin número de obstáculos, los cuales iban desde las fuerzas de oposición hasta el régimen político, cabe señalar el que estaba vigente en ese tiempo se había establecido con base a la Constitución de 1925 y respecto a los criterios básicos de la democracia representativa.
Es uno de los obstáculos a los que se enfrenta la el programa de Gobierno de la Unidad Popular, la estrategia era conducir al socialismo, en conjunto con un orden económico y transformación social, “como una meta básica conseguir el traspaso del poder político de manos de las minorías formada por los empresarios y profesionales liberales de altos ingresos, a la de la mayoría de los trabajadores”[1].



“El gobierno de la Unidad Popular y el Presidente Salvador Allende-adoptaba un proyecto de transformación radical de la sociedad que partía por cuestionar las bases de las que derivan el poder de los sectores conservadores e iniciaba un proceso de expropiación de los medios productivos que ellos controlaban y de redistribución del ingreso a favor de las capas más pobres y postergadas de las población”[2].



Pero como sabemos en el plano del discurso es posible plantear muchas cosas y proyectos, lo interesantes es observar, si es posible si realización o están los elementos necesarios para materializar esas palabras en hechos. En este caso no era tan fácil llevar a acabo tal cual lo planteado por Allende, sumado a los elementos antes mencionado se suma que la concepción política, donde el poder radica en la Nación y no en el pueblo, expresado en el artículo dos (“la soberanía reside esencialmente en la Nación, la cual delega su ejercicio en las autoridades que esta Constitución establece”[3]) de la reforma de la Ley Fundamental en la constitución de 1925.



Por lo cual la representación en Chile estaba vinculada con las formas de mediación parlamentarias, marcó cierta dificultad para el reconocimiento de las diversas organizaciones populares, asimismo de su participación en las decisiones públicas.



“Chile necesita un gobierno popular antiimperialista y antioligárquico, que tenga el apoyo de la mayoría nacional, constituidos por todos los partidos y corrientes que coincidan en un programa de transformaciones revolucionarias. […] Nos pronunciamos por el gobierno popular, partidista, amplio, fuerte revolucionario, realizador, que le asegure al país estabilidad democrática y acelerado preobres social, económico y político, y le dé al pueblo plena libertad”[4].



Lo planteado por las normas jurídicas y la realidad, no tenían correspondencia, causando severos problemas, es parte de los motivos, que detonan en Chile una serie de circunstancias, conduciéndolo a ser en ese entonces unos de los países de América Latina, con un superior desarrollo referente a las organizaciones sociales y populares.



“Las organizaciones de trabajadores rechazan la conciliación social y asumen el objetivo de la transformación completa de la sociedad con mira a remplazar las formas de organización capitalista por otras en que ellos tengan un papel dirigente y sus intereses predominen con claridad. El movimiento obrero da lugar a constantes luchas por mejores condiciones de vida, en las que se va fortaleciendo la organización, se refuerza la tendencia a la unidad sindical y se articulan organizaciones nacionales”[5].

La lucha por medio de las organizaciones demostraron tener el conocimiento, para lograr acciones reivindicativas que iban de acuerdo a sus objetivos, un ejemplo de esto fueron en materia legal reflejados en los ordenamientos jurídicos. Implicando una mayor movilización e incremento de los movimientos al ver los resultados, se queda establecido la necesidad de la unidad, la lucha y la organización.

Además les permitió una mayor expresión en el ámbito político, esto se convirtió en el incremento de seguidores con preferencias políticas de izquierda, se reflejo en el Partido Comunista y posteriormente el Partido Socialistas, ambos afines al movimiento obrero.
“La conquista de poder político por el proletariado y sus aliados, organizados en una alianza en la cual aquel que ejerce la hegemonía, es históricamente diferente al ascenso político de la burguesía, en el sentido de que la primera abre una proceso de transformación de las relaciones de de producción con el objetivo de construir una nueva sociedad en la cual existan las clases sociales, la sociedad comunista”[6].
Empiezan a tomar fuerzas las diversas organizaciones populares, se le pone un freno mediados de la década de los setenta, los afectados en este caso son los movimientos de campesinos, que a través de la legislación se impide la propagación de sindicatos en los sectores rurales.
Entonces se ponen ciertas normas para restringir la su formación, la cual se acepta bajo ciertas condiciones, de acuerdo a las características de la población no se podían cumplir fácilmente los requisitos eran los siguientes: para la formación de un sindicato agrícola solo podía ser integrado por no más de 25 trabajadores, los cuales debían pertenecer al mismo predio y deberían saber leer y escribir.
Si se toma en cuenta el hecho de que más del 50% de la población rural chilena era analfabeta. Los pocos sindicatos conformados, para hacer más compleja su labor se les quitaba el fuero sindical a los dirigentes y además les impedían reunirse en las épocas de siembra, finalmente eran los momentos en los cuales los campesinos se podían reunir para ejercer presión.

Lo antes mencionado se lleva a cabo para evitar la ploriferación de este tipo de organizaciones, para lo cual se toman esas medidas, aprueban el Congreso, en donde cabe señalar esta integrado en su mayoría por los propietarios agrícolas, en 1948 se da la aprobación de la Ley 8.811, la prohibición de organizaciones sindicales para el campo. Fue una de las maneras para mantener prevenir y evitar la formación de las organizaciones sindicales, permitiendo tener durante un cierto periodo de calma.
Fue un panorama que no tardo en cambiar, con la administración de Jorge Alessandri, a inicio de los sesenta, por las condiciones de explotación en el campo, favoreciendo el movimiento en apoyo de la reforma agraria y el sindicalismo.
En cuanto al contexto internacional, las secuelas de la Revolución Cubana, estaban marcando la pauta para la transformación y aplicación del modelo socialista. “El gobierno de Estados Unidos dirigido por Kennedy, advirtió con prontitud la peligrosidad de esta experiencia y, sobre todo, el riesgo de la propagación de sus objetivos entre las masas rurales latinoamericanas explotadas y hambrientas”[7]
Parte de los factores antes mencionados, más un contexto poco favorable para ciertos sectores induce al crecimiento de las organizaciones de los trabajadores del campo hasta llegar a ser aproximadamente más de 100 mil afiliados, al ver la situación se dicta la nueva Ley de Sindicalización Campesina.
Mientras en el campo se presentaba esa situación, se empieza a reflejar ese tipo de fenómenos sociales con cierta relevancia por la organización de los sectores poblacionales, producto de las emigraciones a causa de la crisis, fueron formando los denominados sectores marginales, condiciones en las cuales inician una lucha del movimiento obrero, por medio del cual exigían a las prestaciones básicas de salud, educación yen tareas de urbanización.
“Todos estos fenómenos de multiplicación de la organización social. No pasaron por cierto, inadvertidos para los integrantes de los poderes públicos, tanto el Ejecutivo como en el Congreso.
Sin embargo, su capacidad de respuesta fue, sin duda, inferior a la percepción que tuvieron de esas nuevas tendencias. En la práctica, las modificaciones que se introdujeron para dar representaciones a las nuevas fuerzas sociales resultaron muy escasas. Menor aún si fue su efecto, puesto que las reformas parciales realizadas, diluidas en el contexto de la legislación tradicional, que desconocía la existencia de grupos emergentes, no se hicieron sentir en ningún cambio de actitud [...] La evolución del movimiento obrero y popular chileno u los proyecto que éste asume como propios pusieron, de esta manera, de manifiesto una suerte de divorcio cada vez mayor entre la nueva realidad social y el orden jurídico comenzando por la Constitución. Este fenómeno era prexistente a la llegada de Salvador Allende al poder, pero sin duda se agudizó luego de ésta, en la medida que la estructura institucional, al carecer de la flexibilidad necesaria para ajustarse a las exigencias del nuevo proyecto político histórico, se constituyó en una marco rígido que frenó el proceso de transformaciones e introdujo diversos conflictos y deformaciones, determinantes del desenlace de septiembre de 1973”[8].






1 comentario:

♫ En El Palacio De La Risa Y El Dolor ♪ ☆ dijo...

VIVA SALVADOR ALLENDE, SIEMPRE PRESENTE EN NUESTRO CORAZÓN!!!!