Para el 29 de junio de 1973, un sector de Ejército se alza contra el Gobierno. Una columna de tanques de los insurrectos se detiene frente a La Moneda. Calles más adelante las tropas bajan de los transportes, y se despliegan en guerrilla, de uno de los tanques surge un grito que sonaba “¡Abajo los comunistas, muera el comunista Allende”!. A este hecho se le conoce como el “tanquetazo”, que representó un ensayo general del que mucha gente sacó conclusiones de lo que podría venir en un futuro.
Ya para el 9 de Septiembre de 1973, al finalizar el discurso del Secretario General, Carlos Altamirano, en el Estadio Chile. Un grupo de manifestantes del Partido Socialista pasaba frente al Ministerio de Defensa coreando Ya van a ver/ ya van a ver/ cuando lo obreros/ tomemos el poder. Los ánimos de los manifestantes fueron caldeados por el fogoso discurso de Altamirano.
Un factor clave, decisivo en esos momentos para anticipar el golpe de estado fue el control del Partido Demócrata Cristiano por el sector derechista de su dirección.
El lunes 10 de septiembre, el país amanece paralizado por la huelga de camioneros y con la mayoría del parlamento en rebeldía institucional dando un respaldo legal al golpe. Se inicia otro para del comercio detallista, los médicos declaran otra huelga por tiempo indefinido, los pilotos huelguista de LAN Chile llevan sus aviones a los hangares militares para evitar su requisición por el Gobierno, dos centenares de mujeres opositoras se manifiestan frente al Ministerio de Defensa pidiendo el derrocamiento del gobierno, regresa a Chile el exiliado jefe de Patria y Libertad Pablo Rodríguez, y se denuncian torturas a trabajadores, perpetradas por efectivos de la Fuerza Aérea actuando en misión oficial, ordenada por su Comando en Jefe.
Por la mañana del mismo día, Pinochet informa al ministro de Defensa, Letelier, que las guarniciones están tranquilas y que ha ordenado el acuartelamiento del Ejército en prevención de los disturbios que se pudieran producir como rechazo derechista al discurso de Altamirano en el Estadio Chile. Después cita a los generales Bonilla, Brady, Benavides, Arellano, Palacios y al coronel Geiger, y les comunica la decisión golpista adoptada la noche anterior y les asigna sus misiones respectivas.
Mientras tanto Allende expone los puntos generales del discurso que prepara para pronunciar al día siguiente por la cadena de radio y televisión, que dará trámite de urgencia a la discusión en el parlamento do los dos proyectos negociados con el Partido Demócrata Cristiano y que al terminar el 15 de Septiembre el período ordinario de sesiones convocara a las cámaras en legislatura extraordinaria para el 20, para tratar sólo esos dos proyectos de ley.
Sin embargo a las 23:00 hrs, Olivares recibe una llamada y avisa que dos camiones con soldados han salido de Los Andes hacia Santiago, y que el regimiento allí está acuartelado.
El martes 11 de septiembre en Valparaíso, destacamentos de la Armada, al mando del Almirante José Toribio Merino, ya se habían desplegado, ocupando poblaciones, fábricas, oficinas del gobierno, el puerto, universidades y medios de comunicación.
Al mismo tiempo Allende ya había dado órdenes a Brady para que ponga en ejecución los planes de defensa, se preocupa por la situación del general Urbina y da otras instrucciones, creyendo que cuenta con la lealtad de Pinochet.
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