
Apoyado por los intereses británicos, en una guerra dura y sangrienta (1879-1883), Chile se apodera de dos vastas provincias ricas en minerales que pertenecía a Perú y a Bolivia. Cuando el preside Balmaceda en 1891, intenta recuperar una parte de esa riqueza es la propia burguesía la que se opone y lo derroca.
Después de la Primera Guerra Mundial Londres permite que Washigton establezca su zona de influencia sobre el hemisferio americano. En Chile, los Estados Unidos reafirman desde ese momento su dominio sobre las comunicaciones, la electricidad, los medios de transporte y especialemente sobre el cobre.
Esta influencia es determinante pues la oposición al gobierno de Allende fue apoyada en gran medida por el capital norteamericano debido a que el plan de gobierno de Allende llevó a cabo la nacionalización y expropiación de las industrias privadas en Chile.
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